EL PODER DE LA LITERATURA – SIRI HUSTVEDT

Parece obvio que estemos revestidos de historias. La literatura se encarga de ellos, desde luego. Pero Siri Hustvedt se encarga de recordarnos que va más allá. Podría apuntarse que también las series y películas, los podcast, videojuegos, obras de teatro, cómics y algo más personal: Las conversaciones. Ahondando más aún, el discurso interno de cada uno de nosotros. Nuestra voz y nuestra memoria. Todo es uno. Y lo necesitamos para avanzar.

Siri Hustvedt
Foto de zendalibros.com

Siri Hustvedt (Northfield, Minnesota, 1955) se define a sí misma como novelista, académica y feminista. Ese es el orden en el que ella se piensa, pero su identidad va mucho más allá. Su obra ahonda en problemas actuales, en la verdad que da la emoción, en la consideración de la literatura como rara avis creada por el ser humano y la equidad que requiere las obras escritas por mujeres en un mundo que sigue usando cajones de conceptos reduccionistas y defectuosos. El año pasado (2019) le concedieron el Premio Princesa de Asturias de las Letras por sustentar su obra en la ciencia, las artes y el feminismo.

La edición que leí
Edición de Seix Barral

“El poder de la literatura” es una traducción otorgada al español por la editorial Seix Barral. Su título original es “The future os Literature”. La causa del cambio la desconozco. Precisamente del futuro, de su creación y necesidad para todos nosotros, habla Hustvedt para adentrarnos en esta breve obra.

Defiende que los seres humanos necesitamos esa esperanza de lo venidero, esas expectativas, para desenvolvernos en el presente. Así funciona nuestro cerebro. Trabajando con el pasado, inventando un futuro. Por ello siempre se han contado historias y así seguirá siendo.

La narrativa es una de esas vías para estructurar la vida y comprenderla. Una literatura que alcanza la universalidad perdura mientras perdure la especie humana. ¿Acaso no vivimos rodeados de historias en este siglo XXI? Según Hustvedt, la ficción prospera en todos los formatos por todo lo antedicho. No obstante, reconoce que es un hecho que no deja de ser extraordinario frente al resto de especies.

<< Somos los únicos animales sobre la Tierra que ha construido bibliotecas, que estudian literatura y proclaman que los libros son buenos, malos o regulares. ¿Por qué lo hacemos?>>. Esa búsqueda en historias ajenas de algo que nos sea común, de un mundo en el que podamos entrar y vivir un tiempo en la piel de esos personajes. Lejos de otros formatos más pasivos, en la literatura existe una interacción entre lector y escritor. Apunta Siri: <<El narrador del libro se convierte en mi narrador interno mientras escojo vivir dentro del libro.>>

La escritora Siri Hustvedt en su casa en Brooklyn
Foto por Le Monde

La autora lo tiene claro, <<somos lo que leemos>>. Por ello, a la hora de crear ficción, busca una verdad emocional más que verídica. Porque sabe que las emociones son las que se alojan con más enraizamiento en la memoria de las personas. Y las personas se forman también con las lecturas que habitan en su memoria e imaginación.

Para Siri, estas dos cualidades, memoria e imaginación, conforman un mismo continuo, no están aisladas. No peca de ingenua. Sabe que los recuerdos están sujetos a cambios, que un mismo hecho difiere de un testigo a otro. Lo mismo ocurre con la misma persona en diferentes momentos de su vida. Por ello leer y escribir es tan estimulante para Hustvedt. Ella ha reconocido que no concibe una existencia en la que no pudiese leer.

En 1995 publicó un ensayo llamado En lontananza, en el que escribió la frase: “Escribir literatura de ficción es como recordar cosas que nunca han pasado”. Una impresión que también da la literatura de otros autores. Y en El poder de la literatura, Siri vuelve sobre esa frase y reflexiona sobre la génesis de una novela. Para ella es un misterio. Siente que el libro que hace conoce más que ella como autora. Afirma que los personajes surgen de <<regiones desconocidas>> y entonces le hablan.

Y esto entronca, por suerte, con un hecho en el que se viene enfrentando durante años y en el que mantiene un discurso crítico y bien elaborado. Mujeres y literatura. ¿Existe un tipo de literatura femenina? ¿Acaso se distingue objetivamente una literatura hecha por mujeres? ¿O quizás todo eso no sea más que etiquetas ponzoñosas? La vertiente feminista y divulgadora de Hustvedt maneja explicaciones y datos ejemplificadores.

Foto de lavanguardia.com

La novela moderna, cuando se asocia a las mujeres, ha venido identificada con conceptos como emoción, naturaleza, cuerpo, autobiográfica o sensualidad. Mientras que la escritura de los hombres suele llevar ideas como cultura, ideas, lo elevado o el intelecto. Esta autora defiende que se ha menospreciado los libros escritos por mujeres bajo falsos criterios. No hay más que echar un vistazo a ciertos cánones literarios o recopilaciones de autores para ver ese desequilibrio entre autores y autoras.

Además mantiene una conclusión que da mucho juego a la hora de debatir. Ella tiene la sensación de que <<leer ficción escrita por mujeres significa literalmente rendirse a la autoridad de una mujer>>, o al menos así se siente en gran parte de la cultura occidental. Y es que la idea de autoridad femenina está aún poco normalizada. <<Para muchos hombres es castrante. Eso es un problema>>.

Por ello focaliza al futuro y lo deja en manos de quienes escriben y leen. Habría que reflejar mejor el mundo que está por venir, escribirlo con atino y dejar que la literatura no sólo nos de placer sino sabiduría. <<La sabiduría que proviene de vivir otra vida y asumir la realidad particular de esa vida>> .

Arranca el ensayo apuntando:

El futuro es la tierra de nuestras expectativas, esperanzas, fantasías y proyecciones, o, dicho en otras palabras, el futuro es una ficción. Cuando este lugar imaginario se presenta demasiado desolador y deprimente para habitarlo con comidad, algunas personas pierden las ganas de seguir adelante. Los seres humanos necesitamos la idea de un futuro prometedor para vivir en el presente y, sin embargo, el futuro pertenece al tiempo imaginario y no al real, porque todavía no lo hemos vivido, y lo que imaginamos está marcado en gran medida por nuestra experiencia de lo que ha sido y cómo nos sentimos acerca de ello.” 

Disfruten del viaje, futuros lectores.

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